Historia

Nuestra trayectoria

La historia de Fundación S.E.N.O.

Un recorrido por los momentos que marcaron el crecimiento de la Fundación y el desarrollo de sus distintas formas de acompañamiento.

1998

Ezequiel Valdebenito

Nuestra historia comenzó con Ezequiel Valdebenito. Nació el 18 de julio de 1998 en la ciudad de Neuquén. Pero a fines de 2005 comenzaron a aparecer síntomas que nadie esperaba: moretones, fiebre y mucho cansancio sin que nadie explicara que pasaba.

2006

Diagnóstico

Después de cuatro meses de estudios y consultas, el 23 de febrero de 2006 llegó la noticia: Eze, con apenas siete años, tenía leucemia.

Tratamiento

El tratamiento significó largas internaciones, aislamiento y muchas horas dentro del hospital. La enfermedad no solo afectó a Eze; también cambió la vida de toda su familia.

2007

Tenemos que hacer algo

Mientras acompañábamos a Eze, conocimos a muchas otras familias que atravesaban situaciones similares. Algunas viajaban desde el interior de la provincia, otras desde aún más lejos. Muchas no tenían dónde dormir, cómo afrontar los gastos o simplemente un lugar donde sentirse acompañadas.

2009

Fundación S.E.N.O.

Lo que empezó como una necesidad de acompañar a quienes más lo necesitaban fue creciendo hasta que, en 2009, nació oficialmente la Fundación Sendero de Esperanza para el Niño Oncológico (S.E.N.O.).
Los comienzos no fueron sencillos. Éramos pocas personas, con recursos muy limitados. Cada aporte, cada colaboración y cada pequeño logro nos permitieron seguir adelante.

2010

Personería jurídica

Después de varios años de trabajo y gestiones, en octubre de 2010 obtuvimos nuestra personería jurídica. Fue un momento muy importante porque confirmó que aquel sueño nacido en un pasillo de hospital ya era una realidad.

2012

Fallecimiento de Eze

El 17 de julio de 2012, apenas unas horas antes de cumplir catorce años, Eze partió. Su ausencia dejó un enorme vacío, pero también un legado que sigue creciendo cada día.
Hoy, cada familia que encuentra un lugar donde descansar, cada niño que recibe una peluca, cada abrazo, cada sonrisa y cada gesto de acompañamiento nos recuerdan por qué seguimos adelante.
La Fundación S.E.N.O. existe gracias a Eze, y su historia vive en cada persona que acompañamos.